Me acerco a esta novela el fin de semana sin ningún prejuicio. Hay múltiples y ruidosas voces que, por un lado, alaban a la autora pero dicen poco de su trabajo y, por otro, la denigran en base a su temprana edad (23 años) y a declaraciones descontextualizadas sin tampoco añadir nada sobre su novela. Demasiadas voces, pues la edición española (ella es italiana pero reside en el Reino Unido) acaba de salir de imprenta aunque, hay que decirlo, viene precedida de todas esas referencias que a cualquiera que no tenga una idea preconcebida de cómo debe ser y parecer —y aparecer— el arte le impulsarían a leerla.
25 oct 2011
20 oct 2011
Paul Poor
Me llamo Poor, Paul Poor, y soy socio de Míster Standard en Standard & Poor’s. Somos conocidos por esa parte de nuestro trabajo que consiste en poner nota a las deudas de los demás. Es nuestra forma de marcar, de anticipar la probabilidad de que quien deba dinero pueda pagarlo a su vencimiento. Una tarea nada fácil ni agradable. Siempre que finalizo uno de mis cálculos y resulta negativo me lo pienso mucho antes de hacerlo público. Soy consciente de que en esta época de honor devaluado manda la nobleza del dinero. Y a nosotros nos toca decidir su rango.
19 oct 2011
Entrevistas breves con hombres repulsivos
Mondadori lleva meses amenazando con publicar la traducción de El rey pálido, la novela inconclusa de David Foster Wallace, pero ya, por fin, el 17 de noviembre podremos abalanzarnos sobre un ejemplar para devorarlo y, quizá, terminar su trabajo. Hay que ponerse metas complicadas. Abandonar los sudokus y la narrativa barata. Los objetivos a corto plazo devuelven granos de alegría y tedio inmediato. Ya basta de quejas, quizá no podamos levantar el PIB pero eso no significa que estemos dormidos. Podríais empezar por dejar de leer pamplinas y poneros al día.
16 oct 2011
el afinador de habitaciones
y yo lo he pensado muchas veces: que estás en tu ataúd, o en tu lecho de muerte, y estás ahí, mano sobre mano, esperando que pase algo, y de repente, de la forma más sobrenatural, ves una cosita que sale así, que sale de ti, y revolotea desmañadamente por la habitación, y un par de vueltas y se escapa por la puerta, o por la ventana entreabierta, y te das cuenta de que es el alma, con sus alitas y todo, y que se va, que se va sin ti, y que tú no eras el alma, que no estabas en el alma, que estabas en el cuerpo, y que te quedas
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