Buscar este blog

Cargando...

9 mar. 2011

Entrevista a Thomas Pynchon

Hace meses envié una petición a Vintage Books, la firma de Random House encargada de publicar los libros de Pynchon, en la que solicitaba una entrevista vía mail con nuestro autor preferido. Pensé que quizá con amabilidad y siendo yo un don nadie, conseguiría llamar la atención de los editores y, con ello, llegar hasta el mejor escritor vivo. Tenía la vaga intención de sonsacarle el secreto de su escritura, más bien de su capacidad y paciencia. Como es natural, la esperanza de obtener una respuesta positiva era casi inexistente. Pero, sorpresivamente, hoy recibí un mail del mismísimo Thomas Ruggles Pynchon con instrucciones sobre cómo debía desarrollarse la conversación. Decía así:

Dear Mr. Amores,

he estado analizando su solicitud, y me complace comunicarle que accedo a conversar con usted sobre lo que considere pueda yo aportarle. Efectivamente, es usted un don nadie, pero mi español tampoco es que sea muy bueno. Me apasionan los non-sequitur. Por otro lado, la fama que haya podido yo alcanzar por mi negativa a hacer apariciones públicas ha terminado arruinando la percepción general de mi trabajo. Pesa más la rareza de no querer ser famoso que la literatura que deje uno a la posteridad. Por eso, ahora que puede afirmarse que la literatura ha muerto definitivamente, no quiero dejar pasar la ocasión de amontonar algunas palabras más, aunque sea por vía distinta a la habitual. Si no comprende lo que quiero decir, es que no ha leído mis novelas con la debida atención. Siga, por favor, las siguientes instrucciones:

1. Programe para el día 9 de marzo de 2011, a las 20:00, hora de su país, la publicación de un post en su blog con el título Entrevista a Thomas Pynchon.
2. Coloque en él una breve introducción y el texto íntegro de este mensaje.
3. Espere unos segundos a que yo haga un comentario a dicho post.
4. Comience la entrevista.

Debido a la existencia de seguidores y lectores asiduos de su blog, la conversación no podrá extenderse demasiado sin correr el riesgo de interrupciones por comentarios ajenos. Por ello, le ruego tenga preparado el cuestionario. No se preocupe por mí, suelo tener respuestas para todo.

Suyo,
Thomas R. Pynchon

25 comentarios:

Dédalo dijo...

vaya, llego tarde como siempre, qué vergüenza, mr. pynch

Vicente Luis Mora dijo...

I'm the real Pynchon, motherf****r, I did just choose the name of an stupid spanish ghost-writer to keep myself under the radar... you asshole! Delete the interview or cash me the royalties right now!

Thomas Ruggles Pynchon dijo...

Por desgracia, Sr. Mora a.k.a. real Pynchon, todo mi dinero me lo gasté en Yemen. He intentado contárselo a Oprah, pero el tal Amores y sus amigos no me han dejado. Luego me cogió lo de Salmon Brothers o Lelos Brothers o ambos, no lo recuerdo... Conclusión: estoy en la ruina, como la pequeña república en la que usted reside.

Vicente Luis Mora dijo...

Yo soy Mora, el anterior no sé quién es. Diabluras de Amores, supongo.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Genial. Vivan los falsarios. Maldito tramposo. Has convertido a Pynchon en un puto personaje de Gaddis...

Carlos González Peón dijo...

Hablando de putos... Eres un puto genio, eso es lo que eres.

Enhorabuena. Me quito el sombrero, la camisa y los calcetines. Una entrada imposible de superar.

Jules Renard dijo...

A los grandes la modestia les va bien. Lo que es dificil es no ser nadie y sin embargo ser modesto.
J.Renard

José Luis Amores dijo...

Gracias, amigos. Me ha costado un gran esfuerzo (Pynchon es escurridizo como los salmones), pero conseguí que mordiera el anzuelo, aunque el resultado haya terminado siendo algo tumultuoso.

Señor Renard, esa frase tiene copyright. La modestia, falsa o verdadera, como el no ser nadie, no: son patrimonio de la humanidad.

Gissel Escudero dijo...

:-D

SOEZ dijo...

Me parece una vergüenza este juego, señor Amores. Muchas mujeres como yo hemos tenido palpitaciones y vómitos en melena cuando, en la tranquila tarde de esta víspera de San José, hemos empleado nuestras uñas de porcelana en teclear, por si podía encontrarse en la red, alguna entrevista a este autor que nos fascina y con el que, más de una, tendría a bien colocar un elemento insólito en el neceser y marchar hacia alguna pensión barata y discreta. Al descubrir la falsedad de esta entrevista, siento deseos de llevarle a usted al tribunal constitucional por atentar contra el honor del ciudadano Thomas Pynchon, nacionalizado y residente en Albacete, donde recibe puntualmente miguelitos de la roda que mantienen su caldo cerebral en óptimas condiciones energéticas para parir nuevos tochos de los que a nosotras nos gustan.
Tengo al teléfono a Sterne y dice que se desternilla.

P-SOEZ dijo...

Con nosotras no se meta, fariseo, somos hembras pero lucimos admirables bigotes, imperiales narices y estamos descifrando su capítulo sobre calzones para saber cómo proceder al respective.

Marianín Manson dijo...

Suck my dick, cow!

José Luis Amores dijo...

Pero esto qué es... No puedo relajarme ni un segundo. Y además ese último comentario es soez de verdad. Modérense, por favor, a la hora de darle a las teclas del móvil, o me veré obligado a cerrar la terulia para esta entrada.

Miguel Moore dijo...

Un momento. Ya estamos tapando la boca al valiente y corrosivo manson por no comprender sus elaboradas letras. Esa aparente proposición a una comida en pareja que le hace a Sterne es, en realidad, dos cosas: un emplasto de referencias a la cultura shandy, y por eso mismo, por lo de shandy, una crítica a los helados imperialistas de McDonalds, que fomentan el miedo como los medios de comunicación de masas. Por cierto: he adelgazado 953 kilos y ahora peso 130, como manson.

Benedicto XVI dijo...

Hermanos, hermanos, calmaos, y sed comprensivos con la Iglesia. No leáis, no se os ocurra, a ese tal Pancho, que he oído que sus páginas están inspiradas por el maligno. Nosotros somos la verdad y la vida, como así expongo grácilmente en mi última pastoral. No os engañéis.

Francisco Javier Torres dijo...

Tío, la que has montado... Menudo tirón tienes, ¿no?

José Luis Amores dijo...

Un abrazo, Paco. Y saludos también a Benedicto y Miguel.

Jordi dijo...

jose luis,ahora resulta que algun troll pone jordi corominas i julián....lo digo pq los comentarios no son mios, cuando escribo sale Jordi....

José Luis Amores dijo...

No te preocupes, Jordi, el tal Jordi Corominas i Julián soy yo mismo. De hecho, todos los comentarios hasta el de Dédalo (Óscar Gual) son míos. Te hice formar parte de una ficción construida a base de comentarios falsos con una estética puramente blogger. Para que fuera evidente, les puse a todos ellos la misma fecha y hora, algo imposible en una dinámica real, e incluí en ellos artificios imposibles de ejecutar en un comentario normal: fotos, vídeos e incluso un comentario conjunto de tres personas...

Un abrazo.

Louis Charpentier dijo...

OStres! Lo ha logrado! Una entrevista con Pynchon, el escritor de éter.

Felicidades

Fardal dijo...

Sencillamente brutal Jose Luis, lo he visto tarde pero ha merecido la pena...

José Luis Amores dijo...

Gracias a los dos, Louis (he visto el comentario tarde, lo siento) y Luis. A ti, Fardal, pynchoniano converso e irredento, sabía que te gustaría, y de hecho creí que ya lo habías visto. Te sugiero que le des un vistazo a esto, una cosa también un tanto excéntrica: http://bolmangani.blogspot.com/2011/04/la-critica-definitiva-al-yates-de-lin.html.

Abrazos.

César Ortega. dijo...

Jesucristo. ¡Por un momento pensé que era el verdadero Pynchon! De casualidad pasé por su Blog y me encontré con esta bonita puntada, aunque echara en falta a un Borges resucitado.

Saludos.

Franco Félix dijo...

Tu blog es buenísimo, caray. Ahora mismo lo agrego a mi seleción personal. Pynchoniano por siempre.

José Luis Amores dijo...

Gracias, Franco. Se hace lo que se puede.

Publicar un comentario en la entrada

Thomas Pynchon

El maestro

David Foster Wallace

Un discípulo aventajado

Entrevista en origen

A modo de evangelio

Hermano Cerdo

Sigueleyendo

Revista de Letras

Jot Down Cultural Magazine

Suomenlinna

Javier Calvo

Correspondencias

Hugo Abbati

Las teorías salvajes

Pola Oloixarac