Con los, seguro, billones de palabras que se han escrito en todos los idiomas contra el capitalismo parece increíble que no pueda hablarse de él como de un modelo de organización social —nunca de producción— extinto. Cada envite, acometida o terremoto que sufre, incluso los generados por su propia entropía, acaban fortaleciéndolo, añadiéndole músculo e insuflándole más vida. El capitalismo es una plaga, una enfermedad que ha aprendido cómo neutralizar el efecto del virus de la disidencia: fagocitándolo y asimilándolo.
Mostrando entradas con la etiqueta Umair Haque. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Umair Haque. Mostrar todas las entradas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Thomas Pynchon
El maestro
David Foster Wallace
Un discípulo aventajado
Entrevista en origen
A modo de evangelio
Lista de blogs
DATE UNA VUELTA POR ESTOS SITIOS
