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15 may 2012

Aquí todos flotamos

Sí, es cierto, estoy muy callado aunque debería estarlo todavía más, lo digo por motivos que quedarán razonablemente claros unos cuantos párrafos más adelante. Estoy trabajando en las verdaderas tripas de lo que se supone es el mundo editorial, alejado de la farándula cuyos ecos son lógicamente los únicos que como lectores nos llegan —porque el morbo de la farándula es lo único que se me antoja podría interesar de la vida y milagros, y también a veces obra, de una profesión caracterizada principalmente por su rol mediador— aunque de vez en cuando

8 sept 2011

El plantador de tabaco

A Pilar y Edda,
tanto si son como no la misma.
Y a O., él sabe.

John Barth nace en Maryland en 1930, y con sólo veintiséis años publica La ópera flotante, que fue nominada al National Book Award. Dos años después termina de escribir El fin del camino, y en 1960, ya con la friolera de treinta añazos, da a la imprenta El plantador de tabaco, la más importante de las pocas novelas suyas traducidas al castellano. Barth forma parte de un cuarteto de escritores norteamericanos que han estado, con desigual fortuna, dándose guantazos entre ellos desde finales de la década de los cincuenta. Nombres y otros rumores a lo largo del texto.
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