Al igual que la belleza
perfecta, que no existe, y que la maldad absoluta, que aún está por
verse y sufrirse, la democracia total es una quimera: cualquier orden
vital que se presuma democrático no es sino la suma de pequeñas y
grandes dictaduras, de mayores y menores absolutismos, de
imposiciones de hecho y por derecho. La literatura, al fin y al cabo
creación humana y por ello imperfecta, no es ajena a la política,
cabiendo distinguir en ella (en su interior como en sus aledaños, en
sus actores como en sus observadores) un reflejo exacto de los modos
de comportamiento
Mostrando entradas con la etiqueta Bolmangani. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bolmangani. Mostrar todas las entradas
8 abr 2011
14 feb 2011
The elusive Wow Factor
Llevar a cabo los diversos proyectos que me propuse hace algunas semanas me está costando más esfuerzo del que, ingenuamente, creí. A sus dificultades intrínsecas se le unió un repunte de actividad profesional que tiende a alejarme de la literatura y su campo de batalla, por lo que las horas y los días se volatilizan sin avances significativos que poder mostrar aquí. Lo que no quiere decir que no los haya. Respecto del anunciado en primer lugar, claramente contrario a las directrices de la Ley Sinde, una muestra de cómo hasta las cosas más reacias al cambio son doblegadas por nuestra voluntad es el rediseño estético y funcional de este blog, en el que he invertido una indecente cantidad de tiempo y esfuerzo, sin estar aún finalizado. Tampoco está varado el proyecto de difusión de una colección de estrategias para sobrevivir literariamente en el mundo digital, sino que este empeño avanza con lentitud sorteando los múltiples obstáculos que encuentra en su camino hacia la luz. Me consuela pensar que tal carrera acabará formando parte del texto, enriqueciéndolo.
18 ene 2011
Tips & Tricks, próximamente
Dentro de poco publicaré algo que comienza así:
Aparte de divertirme y entretener a unos cuantos de vosotros, el propósito de este Panfleto es difuso. Quiero decir que no me lo he planteado con las debidas seriedad y rigor, sino que una tarde me senté a escribir y días después, al terminar y eliminar algunas faltas ―no todas, para no quitarle completamente la gracia―, me he dado cuenta de que el resultado me gusta por lo que tiene de incorrección y, sobre todo, por su estructura de pastiche y su lenguaje panfletario. Quiera el Destino que a alguien le sirva alguna de las teorías que aquí expongo de manera poco o nada ortodoxa.
13 ene 2011
Test
Ayúdame a mejorar este blog respondiendo a un sencillo cuestionario.
¿Eres funcionario y dispones de una tonelada de horas libres? ¿No eres funcionario pero tampoco sabes qué hacer con tu vida? ¿Te gusta tu vida? ¿Fumas? ¿Bebes? (La siguiente pregunta ya la conoces, por lo que me la ahorro.) ¿Tienes alguna estrategia para evitar el aburrimiento, la desidia, la soledad, la tristeza, el suicidio? ¿Conoces el célebre adagio: «Preparados, fuego, apunten»? ¿Lees? ¿Escribes? ¿Te gustaría dejar huella? ¿Consumes libros de autoayuda? ¿Cuántas películas descargas al mes?: Más de veinte, Entre veinte y cien, Ninguna, Ninguna de las anteriores. ¿Te gusta conducir? ¿Lees blogs? ¿Sigues blogs? ¿Comentas blogs? ¿Tienes un blog? ¿Varios blogs? ¿Has comprado alguna vez una Moleskine? En caso afirmativo, ¿has llegado a escribir algo en ella? En caso negativo, ¿por qué no compras una Moleskine?, son chulas. ¿Acaso te dan grima las Moleskines? ¿Has pensado en dedicarte a escribir aforismos? ¿Te gustan los Monty Python?
12 ene 2011
Post-Idea, inc.
[Aviso: este post está clasificado X. En él se dicen cosas que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores y los bolsillos de editoriales acomodadas.]
Este texto es una evolución de un comentario que hice a un artículo de Vicente Luis Mora, y antes de seguir adelante, considero imprescindible que visionéis este vídeo de más abajo (y también que leáis a Vicente).
Lo conocí gracias a Carlos González, que me envío un link que hacía referencia a él. El vídeo lo ha producido IDEO, una consultora internacional de diseño e innovación. Su web es más que explícita y visitándola sobran las presentaciones. Ignoro el grado de desarrollo de la interface mostrada —si se trata de un fake con meros motivos estratégicos—, y si alguien se ha planteado en serio su construcción. Pero no me cabe duda de que el futuro de la lectura será ése o similar.
18 dic 2010
Regalo de Navidad para escritores en blanco
1). Un hombre entra en un restaurante haute cuisine de Olot, Girona, y descerraja dos tiros de escopeta contra sendos tipos sentados en él. Seguidamente coge su coche y se acerca hasta la entrada de una sucursal de una Caja de Ahorros y se carga mediante el mismo método a dos de sus empleados. Después sale a la calle y se entrega a una pareja de policías municipales que casualmente estaban poniéndole una multa de tráfico por aparcar en doble fila. Idea: desarrollar dándole algo de marcha dramática; quizá comenzar con un estilo Chiburg en film® Cohen basado en obra® MacCarthy.
2). Llegada de los medios. Interrogatorio informal a gente que pasa por allí. Conexión En Directo. Primeras especulaciones: a) el tipo se llama P.P., vecino de la localidad, albañil, ha sido despedido por sus primeras víctimas, padre e hijo, jefes suyos en la empresa constructora en la que trabajaba hasta ayer, como finiquito le dieron un cheque sin fondos, lo supo cuando fue a cobrarlo a la Caja de Ahorros donde remató la sangrienta faena; b) el tipo se llama P.P., es padre de n churumbeles, le van a embargar el piso, su mujer no trabaja, la crisis hace estragos, esto se veía venir, el otro día un tipo se tiró a un río, se colgó en su garaje, se pegó un tiro en la boca, se arrojó a las vías del tren, se tomó varios frascos de pastillas para la tos, se estrelló con el coche a 250 km/h, qué coño le pasa a Zapatero que no dimite ya.
3). Cena con amigos. Tema de conversación: versión de los hechos relatados en 1). Cuál es la diferencia entre revanchismo y venganza. Cuál es la diferencia entre tomarse la justicia por propia mano y la justicia democráticamente instituida. Quién era Lynch; Charles Lynch, no David Lynch. Se habla de la violencia. Qué justifica una muerte. Hipótesis: a) tu hija de quince años muere a causa de la ingestión de una potente droga de diseño experimental, tu mujer se ahorca y en el charco de meados bajo el cadáver oscilante encuentras una nota, su última nota, en la que te culpa a ti, nada más que a ti, de lo sucedido con vuestra, se me había olvidado decirlo, única hija (cf. Fabulosos monos marinos, Óscar Gual, DVD Ediciones, 2010): a.1.) no tienes cultura; a.1.1.) vas a misa; a.1.2.) pasas de cultos; a.2.) eres un intelectual de la leche; a.2.1.) eres imbécil; a.2.2.) eres un crack del pensamiento; b) eres despedido de tu trabajo con cachondeo y alevosía y te dan un cheque como pago del finiquito, vas a la Caja de Ahorros emisora del cheque que, casualmente, es la que amenaza con embargarte el piso por no pagar las cuotas de la hipoteca, te dicen que el cheque no tiene fondos, pides que por favor vuelvan a comprobarlo, has visto películas en las que los ordenadores se equivocan, se ríen de ti en la Caja de Ahorros, te recuerdan que les debes dinero, te recuerdan que el piso que habitas no es tuyo, te recuerdan que si no pagas la deuda dentro de poco irán unos hombres a echaros a ti y a los tuyos a la puta calle, sales de allí sin dinero, sin trabajo y doblemente humillado, te vas a casa, no duermes en toda la noche: b.1.) no tienes cultura; b.1.1.) vas a misa; b.1.2.) pasas de cultos; b.2.) eres un intelectual de la leche; b.2.1.) eres imbécil; b.2.2.) eres un crack del pensamiento. En la conversación alguien sale perdiendo, es humillado y se va a casa. No duerme en toda la noche.
4). Nuevas noticias sobre el caso. El tipo vivía solo con su padre. Llevaba veinte años trabajando en la misma empresa. Hacía meses que no cobraba la nómina. El día anterior lo habían despedido y como finiquito le entregaron un cheque sin fondos. Fue a cobrarlo a la Caja de Ahorros, donde resulta que no tiene hipoteca contratada sino tan sólo una tarjeta de crédito en cuyos pagos está al día. Pero el cheque no tenía fondos. Un vecino dice que el tipo era raro. Lo dice en pasado, era. También dice que le recordaba a Rambo. Otro vecino, puede que el mismo, dice que P.P. llevaba semanas diciendo que se iba a cargar a alguien. La pareja de policías municipales que lo detuvo tras asesinar a los dos empleados de la Caja de Ahorros tuvo que reducirlo a la fuerza, no estaban multando su coche mal aparcado. De hecho se escapó un quinto disparo. Imágenes del disparo fallido. El restaurante ni es restaurante ni haute cuisine, en realidad se trata de un bar de desayunos y menús baratos. La Caja de Ahorros no es en puridad una Entidad Financiera, sino un establecimiento bancario perteneciente a una red de establecimientos bancarios propiedad de una entidad española con unos problemas financieros del carajo. La empresa propiedad de la familia asesinada ni era empresa ni nada, sólo un chiringuito familiar con muchos, muchos problemas económicos. El Ayuntamiento decreta un día de luto. También un minuto de silencio. También condena los sucesos.
5). Análisis de la película Rambo, primera parte. John llega al pueblo y es extrañado, despreciado, vilipendiado y expulsado. Ver la película de nuevo, si hay ganas. No me acuerdo, la última vez que la vi fue hace veintitrés años.
6). Viernes por la tarde noche en el bar de la esquina. Los amigos de la cena del miércoles. Primeras cervezas y platitos de cacahuetes. El otro día nos pasamos, sí. El tipo en realidad va de patchwork cyborgiano de Charles Bronson y los hermanos Izquierdo de Puerto Hurraco, con un punto al primer Rambo, John. Quiá, son cosas de pueblo, tío, yo conozco a uno que mató a su hermano con unas tijeras, clavándoselas en la yugular y después se entregó en el cuartelillo. Orejas arrancadas a mordiscos. Trabucazos en la espalda. Vecinos cosidos a navajazos. Batallas campales entre bandas tribales y rivales. El que no durmió saca a colación el término violencia sistémica (cf. Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales, Slavoj Žižek, Paidós, 2009). Más cervezas, algún copazo. Por qué se termina deseando la muerte del otro. Se desecha la cosificación psicológica. Se analizan, copazo, las causas, cerveza, que causan el, cacahuetes, odio. El que no durmió y un día leyó a Žižek dice que de poder uno tomarse la justicia por su mano, lo que debería es intentar causar el mismo daño y sufrimiento y humillación que el otro nos causó, ni más, ni menos. Se echa mano de la Ley del Talión y el que un día leyó a, copazo, Žižek matiza lex talionis aunque, malditas lenguas muertas, no se le entiende. Si un camello mata a tu hija de quince años, matas a su hija de más/menos quince años. Si te despiden del trabajo, no aceptas un cheque como pago del finiquito sino que exiges una transferencia. Y si no hay más huevos que, cerveza, aceptar el cheque, lo ingresas en tu banco, no vas a cobrarlo en mano. No te pones en situación de. No posees escopetas de caza. No tienes deudas impagadas. No pides hipotecas absurdas sobre propiedades aún más absurdas. No aguantas meses sin cobrar. No, copazo, eres, cerveza, tú. Copazo. No eres nadie. Todo el mundo a casa. Copazo ya en casa. Segunda noche sin dormir.
7). Análisis de la película Rambo, segunda parte. John vuelve al pueblo, creo. La lía parda. ¿Algo de un cheque de la Caja de Ahorros de Wichita? Termina bien/mal.
8). Sábado por la noche. El tipo que no ha dormido ni el miércoles ni anoche está sentado en el salón de su casa viendo La Noria. Jordi González presentando el debate nocturno, a su izquierda María Antonia Iglesias, Enric Sopena y Pilar Rahola, a su derecha Isabel Durán, Alfonso Rojo y Pocoyó. Debaten sobre el Crimen de Olot. La izquierda mantiene su repulsa contra la aberración cometida. La derecha matiza las implicaciones económicas del suceso, la crisis de valores, el desgobierno del país, el bochornoso espectáculo mundial de una nación empobrecida y desquiciada que teme que Moody's la encuadre dentro de los países del Tercer Mundo, con quienes limitaría si no fuésemos tan permisivos con nuestros vecinos del Sur. El telespectador en su casa, en batín, muerto de sueño pero con la sangre hirviente (cf. diccionario María Moliner) de sustancias químicas naturalmente segregadas por su Estado de Cabreo, teclea en su teléfono móvil un SMS citando a Žižek y mal mentando a la familia de sus, cervezas, amigotes contertulios. El debate arde, el SMS no aparece en pantalla. Coste 1,74 € + IVA. Nuevo SMS al 5559 mientras van rodando los de otros televidentes: Mari te kiero con lokura, ponélo porfa; esto es una vergüenza, Zapatero dimisión YA; felises fiesta a todos los que haseis este marabilloso pograma que me alegra el corason. Pero el del telespectador que un día leyó a Žižek no aparece y, harto o hasta las narices, envía el mensaje salvaje a todos los amigos que las dos pasadas noches no hicieron caso de sus tesis, se rieron de él, lo tomaron por gilipollas. Debate más encendido aún. A Pocoyó le va a dar algo. Cruce de SMS insultantes: eso no me lo dices a la cara; cómo que no, cuando quieras y donde quieras; me cago en todo, ahora mismo voy a tu casa y te descerrajo dos tiros; aquí te espero metiéndole mano a tu mujer, cacho cabrón, mariconazo.
9). Reconstrucción de los hechos de Olot bajo el punto de vista de P.P. Narración en primera persona. Modelo a seguir: Yo Pierre Rivière, habiendo degollado a mi madre, a mi hermana y a mi hermano... (cf. Michel Foucault, Tusquets, 2001, págs 73-137).
10). Fin.
Consejos de estilo y desarrollo: frases cortas para la acción, largas y morosas para las explicaciones ambientales y los análisis espectaculares. Diálogos certeros, sin relleno, con uso de guiones en las conversaciones de 3) y 6). El resto de conversaciones pueden ir entrecomilladas o abusando de las comas y las distintas formas verbales de los verbos decir, responder, asegurar y enfatizar. Predominio del tiempo presente, incluso en los análisis de 5) y 7). 9) en párrafo único. Extensión aproximada: 200 páginas, 90 en OpenOffice con fuente Times New Roman, cuerpo 12.
Si alguien la desarrolla basándose en esto, que me cite en Agradecimientos (ver licencia Creative Commons; excepción en este caso: permitida la reproducción con fines económicos).
17 dic 2010
A Christmas Carol
El pasado miércoles asistí a una conferencia que los profesores Francisco Fernández Buey y Eloy Fernández Porta ofrecieron en el Aula Magna de la Facultad de Económicas de la Universidad de Málaga. Paco y Eloy son padre e hijo. El título de la jam era El amor en tiempos de crisis.
Yo dejé de estudiar en aquella facultad hace diecinueve años. Entre otras cosas porque me dieron el título y ya no había mucho más que hacer por aquellos pasillos. Pero nunca asistí a clases en ese aula de tan pomposo nombre y pésima acústica donde posiblemente quepan doscientas y aun trescientas personas. El pasado miércoles habría unas treinta y el Decano, que presentó a los ponentes, se cabreó bastante. Sólo puedo decir que el mail avisándome del acto me lo envió el propio Eloy, aunque Juan Francisco Ferré y yo ya habíamos quedado, una semana antes, en asistir.
La doble conferencia y el posterior debate fue magnífico, qué duda cabe. Pero fuimos muy pocos quienes pudimos valorarlo y sólo cabe concluir que el pensamiento importa una mierda en este país y que quienes se encargan de difundir los avisos de los actos tienen de comunicación la misma idea que yo del lenguaje de los delfines. Aunque, todo sea dicho, hay que reconocerles un entusiasmo encomiable.
Después tuvimos una breve cena y no hicimos fotos.
Hablaron de poesía, cine y novela. Hablamos de violencia y de revanchismo y venganza, conceptos diferentes entre sí, y de justicia. A Eloy le conté que estaba escribiendo un artículo-manifiesto que versionaba el famoso La sociedad industrial y su futuro de Theodore Kaczinsky, más conocido como Unabomber. Ese artículo-manifiesto debía ir inserto en medio de un texto de temática navideña que utilizaría a Mr. Scrooge como personaje pivote. Pero como me ha sucedido ya con otros dos temas anunciados en la sección Próximamente, el asunto se me ha ido de las manos y está creciendo hasta unas dimensiones que hacen inviable su publicación en este formato. Sigo escribiéndolos, pues, con el convencimiento de su interés y pertinencia, y ya buscaré la forma de hacéroslos llegar a quienes al menos tengáis la curiosidad de conocer los textos íntegros.
Os anticipo sin embargo las ideas fundamentales de dos de ellos. Uno, el anunciado Post-Idea, inc., traza las líneas generales para la construcción de un sistema de lectura on/off-line dedicado exclusivamente a literatura marginal. Es decir, a Literatura. He hecho partícipes de la idea a dos famosos escritores, ambos también críticos literarios, y he recibido un feed-back positivo y posturas que se diferencian en matices que, pienso, no son insalvables. También lo he hablado con un editor y con un periodista. Ambos han mostrado receptividad y deseo de participación si el asunto llegara a mayores, algo que desconozco en estos momentos. Como ellos sabrán reconocerse en estas menciones, les agradezco por esta vía los comentarios y el apoyo recibidos.
Otro texto es el comentado por encima con Fernández Porta. En él desgrano, utilizando un discurso basado en la ficción, mi visión del panorama actual de la difusión literaria y los vectores de escape que creo podrían asumirse para tratar de detener la hemorragia cultural que sufre nuestra sociedad en estos momentos. Releo lo ahí escrito y me da la impresión de estar ante un sampler del Fish de John Christensen, Stephen Lundin y Harry Paul, Padres e hijos de Ivan Turgueniev, Mason y Dixon de Thomas Pynchon y El desayuno de los campeones de Kurt Vonnegut. Lo que no hace más que motivarme a continuar y acabar lo emprendido.
Pero el motivo principal de esta entrada, y por eso la he titulado de la forma que aparece ahí arriba, es desearos unas todo lo felices fiestas que podáis conseguir y/o soportar. Y aprovecho para haceros dos recomendaciones rápidas que en dos o tres días os comentaré en extenso: 1) comprad para leer estas navidades Cut and roll, de Óscar Gual; 2) comprad para leer estas navidades Fabulosos monos marinos, de Óscar Gual.
11 dic 2010
2010: veinte historias de amor(es) y una cuestión inesperada
Ante todo, ésta es una lista de los libros que más he disfrutado leyendo o releyendo este año. La mayoría no han sido editados en 2010, lo que no quiere significar nada —o sólo que la literatura no tiene fecha de caducidad y no es pasto de las modas—. Algunos no los había leído con anterioridad, y otros los he vuelto a leer en estos meses con un resultado (y aprendizaje) personal incluso superior al de la primera vez. La comparto ahora como todo lo bueno que, en el terreno literario, me ha ido sucediendo desde que abrí este espacio.
Veinte historias de amor(es)
Bouvard y Pécuchet. Debo aclarar que el orden de las obras es puramente temporal, no obedece a ningún criterio oculto, ni tampoco persigo distinguir unas de otras a la manera de ránkings ni asignar podio alguno. Dicho lo cual, añado que la pertinencia aquí de esta aclaración y no en la breve presentación del texto viene dada por la temática de esta magnífica y genial novela de Gustave Flaubert, que leí por primera vez hace varios años y en 2010 incluso la he comprado. Trata, como sabéis, de la imbecilidad humana —más extendida que la de los dioses—. De dos tipos franceses que, con la herencia recibida por uno de ellos, compran una finca rural y se lanzan a una aventura de aprendizaje desnortado. Pertrechados, a modo de guía, de una intuición rudimentaria que les va haciendo seleccionar temáticas y disciplinas sin más nexo de unión entre sí que los engarces del saber, o mejor, del no saber nada. La vigencia temática es incuestionable. Cabe observar Bouvards y Pécuchets a diario y en directo, en la radio, la televisión o tomando una cerveza en la barra de un bar. No digamos ya leyendo.
El coleccionista. De nuevo he de insistir en la ausencia de dobles sentidos, pues en esta fantástica novela de John Fowles (comprada) se narra el secuestro de una chica de la alta sociedad británica, bella y culta, por un gañán iletrado, funcionario de bajos puesto y cualificación, además de muy nerdoso. La novela se estructura en sendos diarios, dando cabida a las voces de cada uno de los dos personajes. Fowles, como es natural, alterna el registro dialéctico según se esté en el de él o en el de ella, en un ejercicio de estilo que obtiene un resultado envidiable. Su mejor virtud, no obstante, reside en su fuerte componente metafórica. Gana el mal, finalmente, no el capital ni la ilustración. La chica muere y la brutalidad sale de caza de nuevo. Como detalle curioso, señalo que en su día se convirtió en best-seller y que fue considerada novela de terror. Algo totalmente absurdo, aunque muy actual y propio de los precitados personajes flaubertianos.
Aire nuestro. Por si anteriormente no había quedado claro, el orden de esta lista es producto del orden de lectura durante 2010, año que aún no ha terminado. Me dice un amigo que me estoy precipitando al escribirla porque todavía puedo leer algo memorable en las pocas semanas que quedan hasta descorchar el cava de oferta. Examino mis posibilidades de elección y le contesto que, por mi parte, lo dudo. Dice que, aún así, él va a esperar un poco para hacer pública la suya. Y después me aclara que está leyendo a Manuel Vilas. Confiesa estar leyendo Aire nuestro, una novela que yo compré hace meses. Me quedo sin palabras, claro. Como suele decirse, me quedo sin habla, o con esa mudez que otorga. Ese silencio aquiescente.
Las primas. Esta novela está mal escrita a propósito. Me refiero a su sintaxis, a los usos gramaticales. Una chica disminuida en una familia de disminuidos. Tiene habilidades para la pintura y comienza a asistir a clases. Su profesor la anima y ella avanza en su educación artística y vital. La progresión en tal aprendizaje se advierte y se refleja en la escritura, realizada en primera persona. Escritura que no escatima en aclaraciones de por qué el uso de determinado vocablo y dónde fue hallado o aprendido. Nos divertimos leyendo, a la par que asistimos al desarrollo de una inteligencia natural que utiliza su lucidez en la defensa del entorno familiar. La novela ganó un premio que no recuerdo (la leí por medio de préstamo bibliotecario) en Argentina, hace poco. Un jurado importante que incluía a Rodrigo Fresán y Enrique Vila-Matas. Sorpresa de este último al abrir la plica y comprobar que Aurora Venturini, la autora, tenía 81 años.
Mis premios. No sé cómo me las apaño, pero en la sucesión de títulos y temáticas veo artificios semánticos que me apresuro a desmentir. Esta vez quiero escribir sobre quienes, a mi juicio, lo merecen por su arte. Es el caso de Thomas Bernhard a raíz de esta recopilación de textos anteriormente diseminados. Discursos ofrecidos en la recepción de premios literarios, notas enviadas a periódicos, etc. (de nuevo, biblioteca): la capacidad de Bernhard para poner de manifiesto las distintas facetas del ridículo allí donde otros ven acciones políticamente correctas; su habilidad para borrar el disimulo y así desnudar lo que sólo puede ser nombrado como vergüenza; y su humor, ese humor. Pieza maestra es esa en la que vuelve a relatar el proceso de compra de ropa antes de recoger un premio absurdo. Como en uno de sus más famosos dramolette, Claus Peymann se compra unos pantalones y después vamos a comer, Bernhard satiriza ahora la concesión en sí del premio por medio del acto banal de elegir atuendo adecuado. Francamente genial.
La velocidad de la luz (biblioteca). De esta novela no me gusta el título y sí todo lo demás: el desarrollo, la lamentación, el tormento, la mugre, la sangre y la letra y la letra a raíz de la sangre, inútil. Todo es mentira, claro. La ficción no alcanza nunca a la realidad aunque lo parezca. Javier Cercas impactó después con un artefacto sobre nuestro Golpe de Estado Fallido más famoso, aunque en La velocidad de la luz escribió la que probablemente sea la verdad literaria más grande jamás contada: «Nadie lee tantos libros como tú si no es para acabar escribiéndolos».
Metamorfosis®. Registrar la mutación y ponerla a nombre de una forma de reflejar el mundo, eso es lo que Juan Francisco Ferré hace en esta brutal y avergonzante colección de relatos. Me inicié en la Ferrémanía por medio de sus críticas río en Barcelona Review. Con las referencias que ofrecía en dicha revista confeccioné una hoja de ruta literaria que, inevitablemente, condújome a la senda de la minoría, al charco de la marginalidad. La fiesta del asno confirmó lo que ya sospechaba, y Metamorfosis® terminó de joder lo que probablemente fuera ya irremediable. Nada que hacer, ni que objetar: es ma®ca de la casa y al que no le guste ahí arriba tiene la puerta en forma de aspa. Pero quien no haya leído las aventuras televisadas del hombre-tronco, o las diferentes formas de eludir el lugar común de un gatillazo en un encuentro espontáneo, o la bitácora mental de una modelo fotográfica en la neblina post-Amis, entonces es que no ha leído verdadera Literatura. (A pesar mío, biblioteca...)
(biblioteca) Ángeles derrotados. Y llegamos a los libros rojos. O a cómo contar una ejecución en la silla eléctrica desde un lugar perdido en los cerros de la Úbeda norteamericana. La historia de un fracaso mil veces contada y un millón de veces adivinada en las expresiones y maneras de desplazarse de quienes nos cruzamos por la calle un día cualquiera a una hora cualquiera. Pero qué manera de contarlas tiene Johnson, Denis Johnson. Es lírico: no. Es minimalista: no. Es acaso maximalista, no. Es posmodernista: no. ¿Qué hace, pues? Dejaos de ejercicios adivinatorios, leedlo y lo sabréis.
Providence. (Compra.) El uso de los paréntesis persigue un objetivo distinto del natural en una lista como ésta sobre las mejores lecturas de un año concreto. El uso de esos paréntesis pretende ofrecer una imagen real y no distorsionada acerca de las fuentes de abastecimiento de un lector habitual. El contenido de esos paréntesis es, pues, información de primera mano sobre mis propios cauces de aprovisionamiento. Si he comprado los libros o no. Si los he cogido prestados de una biblioteca o me los ha proporcionado un amigo. Sólo he robado un libro en mi vida y fue hace años, en uno de esos hoteles con encanto ponderados por guías subvencionadas. Ese libro robado fue escrito por William Shakespeare y estaba en inglés. Todavía lo tengo. Aún no lo he leído.
Black, black, black (bib). Y el motivo de esa lectura postergada es porque antes, mucho antes, lo hice en versión traducida. A todos nos gusta releer, pero somos caprichosos en cuanto al qué y al cuándo. Releemos a Borges, por ejemplo, sin tener en cuenta el tiempo sacrificado en tal repetición. Paradójicamente, a Borges lo releí hace un par de años en una edición distinta a la de las primeras veces. Sus Obras Completas las trajo mi hermano desde Argentina, donde costaron mucho menos de lo que pedían en España por ellas. Esas Obras Completas magníficamente editadas por Emecé en cuatro tomos color caramelo y en las que se aprende tanto. Creo que esa misma edición debería estar en todas las bibliotecas del país.
Tres tristes tigres. Como lo está la de Seix Barral de esta novela de Guillermo Cabrera Infante. (Quiero decir: biblioteca.) Una novela ideal para estar de fiesta leyendo. Ideal también para desprejuiciarse en más de un sentido. Una obra de arte de la narrativa del devenir lenguaje hecha semántica y trenzada con la sintaxis del recuerdo de noches y amaneceres y cuerpos rotundos. La he releído este año en una edición deluxe y, cómo no, sigue siendo fantástica. No ha perdido ninguno de sus atributos.
Subterráneos. O de cómo encerrar una gran obra en el limbo de la distribución. De cómo condenarla a —encarcelarla en— referencias de búsquedas improbables (N MOR SUB —biblioteca—). De cómo la actualidad escupe toneladas de mediocridad sobre lo verdaderamente interesante. De cómo sobrevivir en una estantería rodeada de polvo y mierda. De cómo brillar sobre una portada en negro y bajo un logotipo editorial que sabe seleccionar pero no mercadear. De cómo reducir la Literatura a meras Signaturas: N de Narrativa, MOR de Vicente Luis Mora, SUB de Subterráneos.
Ventajas de viajar en tren. Esta novela también es antigua (biblioteca), algo menos que el amor, y bastante menos que la luz. La escribió Antonio Orejudo. Sí, el mismo que dice llevar una gorra tradicional para protegerse del frío estadounidense y que por analogías lejanas no deberían echarse los caballos sobre quienes gastan burkas islámicos. Sí, ese que recibió Públicamente hostias hasta debajo de la lengua por defender lo políticamente incorrecto. Esta novela suya es puro humor empapado de sudor literario. Me reí con ella como pocas veces con un libro de Alfaguara, si exceptuamos las historias de Manolo Vilas. Sí, el genial Vilas. Sí, el también genial Orejudo, Antonio.
Ferdydurke. Alzo la vista párrafos arriba y compruebo que el porcentaje de obras publicadas este año sobre el total de las relacionadas es bajo. Pienso y recapacito para asegurarme de que con esto no quiero decir nada oculto u oscuro. No escribo sobre los mejores libros de 2010, sino sobre aquellos que más he disfrutado. En general, creo haberlo conseguido con el noventa por ciento de mis lecturas. En general, suelo leer los mejores libros publicados y no publicados. En general, sí, sé elegir y además soy un tipo con suerte. Pero si los relaciono todos este texto tendría veinte o treinta páginas. Una envergadura contraindicada para su lectura en pantalla. Para nuestra incapacidad de fijar la atención en algo concreto durante más de un minuto o minuto y medio. Cómo pretende entonces Seix Barral que los lectores se interesen por esta obra vieja o vieja obra de Witold Gombrowicz. Ahora estamos más por la jeunesse fragmentaria e interrupta. Somos amantes de lo breve y del cuculio. Lo nuestro es un nopodermiento con los tochazos de más de cien páginas. Todo lo que sobrepase ese breve instante de felicidad electrostática y orgásmica es un Töston, como más o menos viene a decir uno de los muchos verdaderofalsos críticos del 322 de Quimera Avenue (biblioteca). Ahora lo cool es la literatura rápida y por eso...
Nocilla Lab (b) no es la novela más vendida de la trilogía literaria más vendida de los últimos tiempos. Quizá porque es la última. O quizá no. Es posible que haya una huelga de lectores y no nos hallamos enterado. El déficit de lectura no genera alarma social. Entre otros motivos porque es la Sociedad quien no lee. O si lo hace, elige sucedáneos. Algo facili-to, oh-oh-oooh. Nada de dobles intenciones, subterfugios, artefactos ni reciclajes mutacionales. Ni, por descontado, gadgets rizomáticos. ¿Ni aunque aparezca Vila-Matas, eh? ¿Ni aunque aparezca la caricatura de un Vila-Matas anfitrión en una plataforma petrolífera, recibiendo a un Fernández Mallo también metamorfoseado en personaje de cómic?
Intente usar otras palabras. Aunque igual sí, es posible que haya alterado, siquiera un poco, el orden de aparición, porque no estoy respetando el orden de lectura exacto. (Comprada.) No quiero hacer públicos mis dientes de sierra. Porque todos los tenemos. Sólo que los míos casi no se notan al escribirlos. Hacemos un esfuerzo y apretamos los labios, la boca convertida en una rendija de carne. De esta guisa os digo: si no sabéis quién escribió esta fenomenal novela, entonces quizá tenga que comenzar desde el principio. De nuevo. Nadie dijo que fuera fácil. En realidad, nadie me dijo nada.
Las teorías salvajes. De esta novela gusta, sobre todo lo demás, su tremenda y gigantesca impostura lingüística. Pola Oloixarac reescribiendo, cual orfebre en pijama y tocada de pasadores, cada frase con el afán de torcerla un poco más. Frases estrujadas en el garrote vil después de haberlas hecho crujir en el potro del procesador. Antropología narrada con la cosmética de un castellano transcontinental. Mereció recomendaciones en magazines femeninos de tirada gruesa y lectura visual. Se benefició de la condición de su autora, cuya escritura debiera ocultarla (comprada). Al final opté por escribirle una carta usando las artes del ocultamiento y la mentira. Recibí contestación intermediada a vuelta de post. Muy divertida.
Homo Sampler. El lector medio se comporta como ElCorteInglés con su cacharrería informática: no la cambia hasta que no le han demostrado que la migración está exenta de riesgos. Y por mucho que se lo repitan, ese lector no se da por aludido. El lector siempre es el otro, nunca uno mismo. Pasa como con esa España, que empieza a partir o más allá de nosotros, sin incluirnos. Por eso al lector le da miedo asomarse al pensamiento de Eloy Fernández Porta (comprada). Le horroriza la posibilidad de verse retratado ahí dentro. Una cosa es darse cuenta uno mismo, y otra diferente es que venga este tío y te lo diga por escrito. Que te diga: eres un ur-capullo construido a partir de tendencias superadas. Como todos nosotros. Como todo el mundo. Que te diga: por mucho que te dediques a mirar por encima del hombro y dártelas de avanzadillo, al final no eres más que un hombre-tronco. Sin brazos. Sin piernas. Jódete: no eres cool. Porque lo cool no existe. Estamos atrapados en un gigantesco engaño multinacionalsocialista que, como toda mentira que se precie, es actually kitsch. Basura reciclada pespunteada de emociones como burbujas. ¿A que jode? Y que además no te diga: lo siento.
Contraluz. Esta brutal novela la compré en mayo, pero la leí hace poco. Pynchon se ha ido poniendo de moda durante 2010. Muchos consumidores han adquirido Contraluz en librerías y establecimientos asimilados. Unos pocos incluso han sido tan sensatos, o han estado tan acertados, como para leerla. No así la mayoría. Y tampoco hay que culparlos: un libro así de gordo es ideal para la decoración de ambientes. Cuando vienen visitas a casa, queda fantástico que comprueben las cosas raras que uno lee, y sus dimensiones. Creo que Tusquets desaprovecha la oportunidad de vender por separado, como parte de una estrategia de merchandising pynchoniano, la cáscara de Contraluz —y de Mason y Dixon y El arcoris de gravedad—: un libro-caja vacío a precio popular y ampliando su distribución a comercios dedicados al interiorismo. Para guardar fotos, o reservas de maría.
Correspondencias. A través de este blog he hecho nuevos amigos. Algunos incluso me leen, lo que me sorprende y les agradezco sinceramente. La lectura no tiene por qué ser una actividad solipsista. La lectura, si lo es de literatura, puede ser compartida. La otra, la no literaria, como mucho es sólo comentada. Aquello que carece de valor no provoca sino discusiones huecas, vacías. Esta novela de Hugo Abbati es literatura y también una rara excepción a todo. Por lo que he investigado, puede que el mismo Abbati sea alguien excepcional. Su novela me la regaló un amigo, en primicia. He escrito sobre ella como sobre muchas otras incluidas en esta lista, y también he conversado sobre sus características y sobre por qué se trata de una novela que nos gusta tanto a quienes hemos tenido la suerte de poder leerla. Normalmente es el morbo lo que nos incita a extendernos sobre un tema. Y aunque ese morbo lo suscite el poner las cosas claras sobre una mesa, no deja de chocar que prefiramos entrar al trapo cuando hay palos y bastante menos o nada en el momento de los abrazos. Esta novela se presenta en enero, ya veremos qué pasa.
El Dorado. Y otro amigo me prestó esta novela. Tiene gracia que disfrutemos más con lo que no es nuestro. Con lo que no hemos adquirido y no es del dominio público. Pienso seriamente en esto que acabo de escribir, no sea que esté mirando con otros ojos los libros así conseguidos por un mero gesto de agradecimiento hacia quien me los proporcionó. Concluyo que no: hubo otros, ninguno malo, ya lo he insinuado antes, pero éste y el de antes los he disfrutado de veras. Ésa, el puro gozo, es la principal razón de que la lista no sea de diez o doce títulos. Y si dispusiera de más atención, que no quepa duda de que me explayaría sobre otros diez o veinte (sí, ya sé que la lista tiene veintiún libros, no veinte; ¿y qué?), sin importarme caer en la repetición. Una verdadera fiesta literaria en la que os iría prestando aquellos libros que fueran míos o de mis amigos, con su permiso.
Y una cuestión inesperada.
Porque también de eso quería hablaros hoy, del préstamo de libros o de la difusión de la literatura. De los títulos listados compré ocho, la biblioteca me proporcionó once y los amigos dos. Una estadística proporcionada. Pero si examino el total de lo hasta ahora leído en el año, el 63% procede de la biblioteca, un 7% de amigos y el resto, 30%, es compra genuina. Es decir, obtengo un perfil en el test de CosmoLit de este mes que revela un lector despreocupado por la materialidad y con fuertes trazas de rata o simple déficit financiero. Compro, pues, pocos libros. Quiero leer pero no tengo un especial sentido de la propiedad. Cierto que a veces me gustaría hojear o releer algún título que en su día tuve que devolver a su legítimo dueño, lo que me molesta o perturba. Si comprara todo lo que consumo, no tendría ese problema. Y de poco o nada me sirven las fuentes de pirateo, porque la literatura que busco ni siquiera es compartida ilegalmente. Principalmente porque son obras de cierto culto, y sólo se piratea lo más vendido, no la mejor literatura. Esta mejor literatura, al recibir el mismo tratamiento mercantil que la literatura comercial, sale perdiendo en el juego capitalista. Y debemos, pues, recurrir a un absurdo gasto de energías para conseguirla. En ocasiones, aun estando dispuestos a pagar por ella, su mala o pésima distribución nos impide su disfrute inmediato. El viejo just-in-time ideado por Toyota no ha llegado a la alta literatura.
Respecto de estas cuitas, llevo tiempo rumiando una idea difícil de ejecutar, pero que creo difundiría de una vez por todas la literatura que nos gusta. Ese libro de DVD que no hay forma de encontrar. Aquel otro de Mondadori que vale una pasta y queremos leer precisamente cuando el presupuesto ya no nos llega o nos da coraje gastar más. El de Anagrama que no está ni en las librerías de viejo. Sobran los ejemplos, actuales incluso. Esto, así, es un coñazo. Por eso quiero indagar cuánta gente estaría dispuesta a crear una biblioteca privada entre amigos. Yo te presto lo que tengo y tú haces lo propio con lo tuyo. No libros físicos, nada bookcrossing postal, sino obras digitalizadas. Ya veríamos cómo (tengo ideas para solucionar los obstáculos técnicos e incluso los jurídicos; tengo ideas sobre cómo remunerar a autores y editores el mero trasiego de un único ejemplar entre varias manos; tengo muchas ideas pero sólo dos manos). Si tenemos claro el qué —qué entendemos por Literatura—, lo demás podría venir rodado.
En breve tendremos acceso a una iniciativa parecida: 24symbols. Pero me temo que ésta no cubra lo que unos pocos estemos buscando. 24Symbols necesita obtener beneficios. Y con la literatura que a nosotros nos gusta no se gana dinero. Por ahora.
2 nov 2010
La red social o The Social Network (para vagos)
En un libro que, para no perder la costumbre, no habéis leído, Jessica Livingston, periodista, supongo, realiza treinta y dos (32) entrevistas a sendas/os fundadoras/es de empresas tecnológicas —norteamericanas, naturalmente—. El libro se llama Founders at work. Stories of Startups' early days, y fue publicado en 2007 por Apress, editorial un tanto alegre con sus selecciones pero que con esta obra obtuvo el pleno al quince. Supongo que no habrá traducción al castellano, y para qué, si en España a esto de trabajar —traba ¿qué?— se le está perdiendo la poca costumbre que había.
Livingstone se reunió con esos fundadores de empresas tecnológicas, enfocadas fundamentalmente en negocios basados en la Red, e intentó escarbar en los orígenes de sus éxitos, con el ánimo didáctico de ofrecer a los lectores un pelotazo motivador que desterrara miedos y los moviera a la acción. Todos los casos presentados son atractivos y reveladores de la creatividad, ingenio y verdadero esfuerzo invertido por los fundadores, además de la confianza puestas en éstos por quienes se atrevieron a financiar aventuras que, sólo después de múltiples traspiés, devengaron pingües beneficios. Pero los que más me llamaron la atención fueron los de PayPal, Blogger, ArsDigita, TripAdvisor y Flickr, precisamente por la combinación de tesón y afán de remoción de los obstáculos que se interpusieron en los senderos de gloria de sus dueños. Para que os hagáis una idea traduzco un par de párrafos del caso Blogger: “Evan Williams cofundó Pyra Labs en 1999. En sus orígenes, Pyra pretendía construir una herramienta de gestión de proyectos web. Williams desarrolló Blogger para gestionar su bitácora personal, y rápidamente se convirtió en pieza importante para compartir ideas internamente en Pyra. Una vez lanzado públicamente, Blogger creció con rapidez, y Pira Labs decidió focalizarse en él a tiempo completo. Pero Blogger no generaba muchos ingresos al principio, y como la Burbuja Tecnológica estalló en 2001, Pyra estuvo al borde de la muerte. Williams permaneció como único empleado, y gestionó la vuelta de la compañía desde el abismo. En 2003, Blogger tenía un millón de usuarios registrados, lo que atrajo la atención de Google, que hizo de Pyra su primera adquisición”. Fijaos en los intervalos: 1999-2001-2003. Un puñado de meses. Impresionante, ¿no? Un párrafo más del propio Williams a una pregunta de Livinsgtone (“¿Hubo algún otro momento verdaderamente estresante?”): “¿Bromeas?, muchos. Por ejemplo, cuando la web fue hackeada el día de Navidad. Yo estaba en Iowa, visitando a mi madre, y no tenía más opción que intentar resolver el problema la mañana siguiente. Alguien tuvo la idea de actualizar la base de datos cambiando las contraseñas de miles de usuarios por el número 1, de lo que la gente empezó a darse cuenta cuando no podían logearse y usaban la funcionalidad de recuperación de contraseña vía email. Tener tu site hackeado ya es bastante estresante, pero si además estás en Iowa intentando reparar el daño mediante una conexión analógica y un pequeño portátil... Y no tenía administrador de sistemas ni nadie más trabajando para mí en aquel momento”.
Huelga decir que la lectura de este libro es bastante más fructífera que la de la mayoría de basura literaria que circula por las decadentes librerías de nuestro acabado país.
Pues bien, he ido a ver La red social, porque gentes de cuyo criterio uno puede fiarse me dijeron que era una obra maestra que además versaba sobre estos temas. Sus creadores han dramatizado personajes, situaciones, anécdotas. La pura verdad es engorrosa y no interesa a nadie. Los cuentos pierden con la verborrea del escritor. El cine vino para ahorrarle a los antiguos lectores esos detalles superfluos perfectamente intercambiables por un combo XXL de palomitas de maíz. Yo lo sé, David Fincher lo sabe. En La red social se utiliza esta, por lo que parece, desconocida técnica narrativa. Como sé que no vais a verla, os resumiré de qué va.
Mark Zuckerberg es un estudiante de Harvard que tiene una cita en un pub con Erika Albright, estudiante de la Universidad de Boston. Erika es guapa, Mark no. La conversación de Mark versa sobre todo lo contrario a lo que las habilidades sociales convencionales le aconsejarían utilizar como temas idóneos para este tipo de ocasiones. Insulta a Erika mediante un largo script que pivota sobre varios nodos de mordacidad e ironía, en lo que a él podría parecerle una forma de desplegar su inteligencia ante ella, a modo de pavoneo, y así mostrarle su sincero interés emocional, pero que a ella le suscita rechazo. Erika se va, lo deja plantado. Mark corre a lo largo de interminables avenidas, parques y jardines. Llega a su habitación en el campus y, al mismo tiempo que introduce minientradas en su blog denigrando la fisonomía y carácter de Erika, construye una web en la que puede votarse a la tía más maciza de múltiples pares de fotografías robadas de diferentes directorios universitarios. La web recibe 22.000 visitas en dos horas. Es reconvenido por los responsables del campus. Debido al éxito de la idea, un par de gemelos con dinero le proponen la construcción de una web de citas entre universitarios. Mark acepta, pero sin embargo se pone manos a la obra para construir TheFacebook. El resto es conocido por todo aquel que lea algún titular de periódico: construye la web con la financiación mínima de un amigo, la hace pública, tiene éxito, los gemelos se cabrean, conoce al fundador de Napster, deja TheFacebook en simplemente Facebook, obtiene financiación de unos business angels, se expande a otras universidades, otros países, se enfrenta a juicios a pares, tiene más éxito, recibe más dinero para la empresa, se quita de en medio al amigo que financió sus orígenes, también al fundador de Napster. La película termina con Zuckerberg en la sala de reuniones del bufete de abogados que le defiende, solo, conectado a Facebook, con la ficha de Erika Albright en pantalla. Hace clic sobre el botón Agregar como amiga. Inmediatamente, pulsa Actualizar. Y otra vez. Y otra. Y otra...
La historia que se cuenta en La red social no es la del fundador de Facebook, sino la de un joven extremadamente creativo que se enamora de una chica y no sabe bien qué hacer para ser correspondido tras una sucesión de torpezas sin parangón. La falta de tacto de Zuckerberg es manifiesta. No es solamente un friki, es peor que eso porque casi ningún friki es inteligente y Zuckerberg sí lo es. Por lo que el rechazo es aún más doloroso. La comprensión cabal del fracaso se torna insoportable, y la venganza —recuérdese que, al fin y al cabo, Zuckerberg es un crío— es desproporcionada respecto al desdén recibido.
Podemos interpretar que sólo para tener la oportunidad de volver a ser amigo de Erika, Mark —sí, ahora lo tuteamos porque ya hemos asumido su punto de vista y nos ha llevado al huerto— lleva a Facebook hasta donde la conocemos: un mix de Orgullo y prejuicio con el James Dean de Gigante como protagonista antiatractivo y Erika la Beatrice dantesca, anhelada y no conseguida. Todo ha sido hecho, pues, por algo tan antiguo como el ser humano: el amor. También es válida la conjetura de que sólo para elevar su idea hasta sus máximas posibilidades, Mark se esfuerza al máximo personalmente y va atrayendo a quienes le aportan valor, a la par que aleja de sí a todo aquel que pudiera transformarse en parásito de su éxito o en un lastre en el camino hacia la cima. Finalmente, estarán los que vean en Mark a un simple ladrón de ideas, aunque la película lo equipare en determinados momentos —dada la diferencia socioeconómica entre él y los gemelos ricachones que, en definitiva, sólo quieren aprovechar su inteligencia para lucrarse— a un nuevo Prometeo que roba el fuego posmoderno para ofrecerlo, gratuitamente, a los mortales que terminarán adorándolo por ello.
Pero más allá de las interpretaciones, la brillantez de la película está en el enfoque dado a unas circunstancias que, de no haber llegado Facebook a donde ha llegado, serían tan banales como las de cualquier otra historia empresarial exitosa con prospecto de pareja de por medio. No hay mito en La red social. Salvo en un par de cortas escenas sobrantes, no encontraréis la habitual recreación sobre brechas intelectuales aunque, eso sí, se dé un justo papel a cierta clase de jerga especializada que puede desorientar a más de uno. Hay soledad, incomprensión, por supuesto odio; recuérdese que Mark acaba solo. El dinero aparece poco, y como medio para alcanzar fines sin límites mensurables, sólo señalados por hitos arbitrarios y, en cierto modo, propiedad de las sencillas cábalas del hombre común. Es el eslogan publicitario de la película lo que la define a la perfección: “No haces 500 millones de amigos sin ganarte algunos enemigos”. Una frase que me recordó la historia particular de Evan Williams, creador de Blogger: jodido pero luchando por algo en lo que cree ciegamente y, en cierta forma como Mark Zuckerberg, totalmente solo.
17 oct 2010
LazingStory
Os propongo escuchar una canción muy breve (clic arriba), leyendo al mismo tiempo un extracto del Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa: “Como hay quien trabaja por tedio, escribo a veces por no tener qué decir. El devaneo en que naturalmente se pierde quien no piensa, me pierdo yo en él por escrito, pues sé soñar en prosa […] Hay momentos en que la vacuidad de sentirse vivir llega a tener el espesor de algo positivo […] Palabras ociosas, perdidas, metáforas sueltas, que una vaga angustia encadena a sombras […] Palabras dadas, no al viento, sino al suelo, dejadas ir por los dedos sin avaricia, como hojas secas que en ellos hubiesen caído de un árbol invisiblemente infinito”. Amén de la poesía de sus textos, ¿sois capaces de reconocer el humor implícito en fragmentos suyos escogidos al azar? ¿No es su obra, en conjunto, un enorme árbol (met)aforístico cuyas raíces descansan en alzamientos de: cejas, comisuras de la boca y carrillos hinchados? Siempre he pensado que fue tan falazmente melancólico como dado a la heteronimia.
Los domingos son pessoanos. Descansamos pero es mentira, nuestra mente fabrica músculo, generando y engordando pensamientos que aplastan otros, mientras creemos que vagamos/vagueamos. Al rascarnos lo que sea sin que nos pique, activamos un software sensitivo que acelera la producción de endorfinas necesaria para fabricar, inconscientemente, basura mental en la que revolver, tiempo después, a la busca de la idea aprovechable, la semilla genial que ayude a nuestra mitad activa, siempre tan perezosa. Perder tiempo comporta una estética (Pessoa). Tocarse los huevos da lugar a la dialéctica de uno consigo mismo (paráfrasis derivativa personal).
16 oct 2010
ScribeStory
Hoy sábado es buen día para salir a la calle, buscar una librería de las de verdad y comprar El lobo-hombre, de Boris Vian. Leyendo sus relatos estaremos barriendo algo de la mierda acumulada durante la semana. Denis, el protagonista del cuento que le da título, se aloja en el Hotel Scribe, establecimiento situado en el 1 de la rue Scribe de París. La cadena Sofitel se hizo cargo de él a mediados de los noughties, y sometieron el edificio a una reforma integral que aún estaba en marcha cuando me alojé allí, en mayo de 2007. Había leído en los foros de TripAdvisor que las vistas desde las habitaciones exteriores estaban perjudicadas por la molesta presencia de scaffoldings (andamios), lo que originó una divertida correspondencia vía mail con el gerente del hotel, hasta convencerlo de que me asegurara una habitación que diera al jardín interior (en realidad un patio; aunque, eso sí, muy tranquilo), y una rebaja sustancial en el precio global, incluido el desayuno diario para dos. El Scribe está frente al Hotel Intercontinental, en las inmediaciones de la Ópera Garnier, la Madeleine, la Place de la Concorde, la Place Vendôme, los almacenes Primtemps y Lafayette, los boulevards Haussmann y des Italiens, a rebosar este último de restaurantes. Denis, el lobo del relato transformado en hombre, tiene una refriega con los tres chulos de una prostituta a la que asustó con sus aullidos. Consigue matarlos, esconderlos bajo unas banquetas y largarse de París a toda pastilla, pedaleando, no sin antes pagar la cuenta de su estancia. Un policía le da el alto por ir sin luces. Denis no consigue, mediante su natural labia, esquivar la multa, y decide escapar, perseguido por el gendarme. Y, entre vuelta y vuelta de corona, vuelve a metamorfosearse en lobo. Momento en el que la bicicleta cae, el motorista tropieza con ella y pierde “un testículo en la acción a la vez que el treinta y nueve por ciento de su capacidad auditiva”.
15 oct 2010
NewsStory
Un escritor austriaco que no habéis leído decía que tenía la enfermedad de leer periódicos. De hecho, él mismo fue cronista de tribunales durante un tiempo, para ejercitarse en la cosa de escribir, pero también para no pasar hambre grande, inconcebible. Yo, esa insana costumbre, la perdí hace años por varias razones: (1) me quita tiempo para leer las tonterías que se les ocurren a las/los escritoras/es que me gustan, (2) cuesta dinero, algo de lo que nadie que se tenga como humano, como verdaderamente humano, puede vanagloriarse de disponer en exceso, y (3) un buen amigo me suscribió a la Vanguardia digital hace unos tres ejercicios contables, como regalo, y parece que continúa, por más que le recuerdo su detalle casi a diario, abonando la (mi) cuota, supongo que anual; por lo que, como dije, a diario recibo el diario como estipendio perpetuo, por ahora.
Con todo, hay una faceta de la actualidad en la que mi reticencia al gasto de tiempo y dinero se topa con el deseo no de estar al día, sino de saber, conocer, leer. Me refiero a las noticias literarias. Los blogs y las publicaciones digitales sobre literatura resultan una magnífica fuente de información, qué duda cabe, y a ellos/as estoy abonado como todo palabra-herido. Tampoco me olvido de coger Mercurio cuando voy a la librería, ni de mendigar las revistas en la biblioteca, a veces incluso mirando con malas pulgas al desaprensivo de turno que la ha cogido y parece que quisiera fotocopiarla con los ojos, o absorber su contenido mediante ósmosis impresa. Hoy, por ejemplo, he ido a la Biblioteca Provincial de Sevilla a la hora de comer (en ayunas, para así comulgar mejor con la palabra de vos), y he leído Quimera. Aparte de que aún reside en ella el eco de la experience del mes anterior, me han parecido geniales los artículos dedicados a Stanislaw Lem, encadenados como en una Jam Lem, o como en un Lem Fest en pleno Oktober Fest. He estado a punto de ponerme el traje regional y pedirle a la bibliotecaria una jarra bien fresquita. Os recomiendo su lectura, que no tiene desperdicio. También hay un artículo de Germán Sierra sobre el período de cierre/censura del blog de Juan Francisco Ferré, y otro de Ibrahím Berlín sobre Contraluz, de Thomas Pynchon, además de un montón de buenas críticas, reseñas, análisis, la mencionada doppler con VLM sobre el hoax setembrino, un presciente artículo sobre Mario Vargas Llosa, una crónica kilométrica de Patricio Pron sobre su personal encuentro con Herta Müller (a propósito de premios Nobel) en Madriz, y más, y más, y Mucho Maas...
14 oct 2010
BridgetStory
Programar una entrada en Blogger es como escribir sobre el futuro en diferido. Mientras Lady Di muere atrapada entre un amasijo de hierros (léase Puente de Alma, de Julián Ríos), andas eligiendo imágenes, cursivas, fechas y horas. Hoy es Bridget Monday, día de escritura en OpenOffice, pero también Middle Thursday y cruzo el Puente Quinto Centenario en Sevilla. Mañana es fiesta, mañana es viernes. Por la tarde creo que no podré ir a la presentación de Hilo musical, de Miqui Otero, a quien me gustaría hacerle un par de fotos-retrato de grupo o de muro con señora editora montada en moto. Dijo William T. Vollmann: “En las panaderías todo me recordaba a huesos […] Otros comercios apestaban a queso de color hueso”. He recibido la recomendación de ver la película Letters to Juliet, y no tengo ninguna esperanza de que me inviten a la Feria del Libro de Frankfurt del año que viene, aunque sagt niemals nie! Al fin y al cabo somos sólo sensaciones, cualquier script inesperado nos mueve a la acción, o nos deja en el sitio. La historia es mínima en comparación con lo que aún queda por contar. Hordas de personajillos afilan sus lápices y limpian de virus sus registros de sistema. Dijo Pessoa: “Mi orgullo lapidado por ciegos y mi desilusión pisoteada por mendigos”. Olvidó mencionar la poesía de la basura agitada por el viento. Tiro una piedra en favor de Vargas Llosa, que fue capaz de acordarse de Carlos Barral. Esperamos con impaciencia una novela escrita por un pirata somalí. Okidoki, amigas y amigos.
13 oct 2010
WienStory
Estoy leyendo Contraluz, de Thomas Pynchon. Tiene más de 1.300 páginas y voy por la 590. Hace casi cinco años fui a Viena y allí leí En las alturas, de Thomas Bernhard, y comencé Extinción. El hotel estaba en el barrio polaco, al lado del palacio de Belvedere. Hacía un frío terrible. Por razones que no vienen al caso, no pudimos visitar el Kunsthistorisches Museum. Sí el café favorito de Bernhard, el Bräunerhof, en el 2 de la Stallburggasse, y también el Sacher, y la Porzellangasse, que tanto recuerda a Hermann Broch y a Elías Canetti. Almorzamos en el restaurante Zu den 3 Kacken, 28 de la Singerstrasse, al lado de una pareja mayor, y pedí lo mismo que comía una señora en una esquina del salón. De vuelta nos trajimos un puñado de fotos, regalos para nuestra hija, la impresión de que cuando cruzas el Danubio en tren es como si rozaras un enorme pedazo de mar, la frase bernhardiana “No se le puede decir al Ministro de Cultura que es un cerdo”, y el temor a terminar Extinción. El mismo que ahora tengo justo antes de alcanzar el ecuador de Contraluz. El que no tuve cuando cumplí 35 años y Dante Alighieri me recordó que estaba nel mezzo del cammin di nostra vita, Dios mediante.
12 oct 2010
PressStory
El pasado miércoles fui a la presentación del último libro de Jesús Aguado en el Centro Andaluz de las Letras. Supuestamente lo acompañaría Juan Bonilla, a quien yo quería conocer pero que no pudo venir. La sala era amplia y confortable, con un lleno, digamos, mullido. Empezó hablando Antonio Rivero Taravillo, que dijo de Aguado que era Dios. Siguió Carlos Font, de Editorial Zut, a quien en sustitución de Bonilla le dio reparo leer un texto de éste redactado para la ocasión. El libro de Aguado había sido reseñado por Vicente Luis Mora en su blog. Dijo Aguado que muchos de los textos del libro, editados en orden alfabético, eran artículos ya publicados en La Opinión de Málaga. Leyó algunos poemas de Verbos, otro libro suyo. Leyó unos textos de Diccionario de símbolos, el nuevo libro, publicado por Paréntesis. Dijo que iba a por la cincuentena y habló de su familia. En una Moleskine falsa que me regalaron el día de Año Nuevo en la cabalgata de Londres, tomé notas para un relato de terror, para un relato nostálgico, para la crónica de un viaje, para mis Memorias, para un cuento sobre un tipo que toma el sol sobre una toalla, totalmente rodeado de gente a la que no conoce. Terminado el acto, tuve que pedirle paso a Garriga Vela para salir de allí. Una chica muy guapa estaba fumando en la puerta, casi en la calle.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Thomas Pynchon
El maestro
David Foster Wallace
Un discípulo aventajado
Entrevista en origen
A modo de evangelio
Lista de blogs
DATE UNA VUELTA POR ESTOS SITIOS
































