Leyendo esta novela de Celso Castro me acordaba de El guardián entre el centeno y de La Divina Comedia. La terminé y de inmediato —esto es literal, como cuando enciendes un cigarrillo con la brasa del anterior— me puse con Ritual en la oscuridad, de Colin Wilson, y durante muchas partes de esta segunda novela no pude dejar de acordarme de astillas de Celso Castro. Y terminé aquel otro libro e inmediatamente (la novela de Wilson todavía echaba humo) comencé a leer un ensayo sobre la generación beat que hizo que me acordara muchísimo de esas dos novelas aunque de cada una por motivos diferentes.
27 nov 2011
17 nov 2011
Leer a Montaigne
Compré los Ensayos en una Feria del Libro hace siete años y lo leí en situaciones de espera. Hubo un día en particular en el que leer a Montaigne mientras el tiempo se acumulaba evitó que apareciera el aburrimiento y que éste se convirtiera en indignación y a su vez en cabreo manifiesto. Estaba citado con un alcalde que se comportaba como un reyezuelo, y que obligaba a sus visitantes a una especie de penitencia consistente en dejarlos olvidados durante horas en la antesala de su despacho, esperando.
16 nov 2011
El espía
De acuerdo con que los límites de la literatura son difusos. En bastantes ocasiones resulta arriesgado decir que esta o aquella novela relegada a uno u otro género comercial no pueda ser considerada también literatura. Asumamos que esa problemática está superada y que carece de importancia. Más preocupantes son las fronteras que los lectores suelen marcar dentro del territorio de lo que claramente y sin discusión es literatura. Fronteras de todo tipo, algunas tan pueriles como la edad de los autores y, por derivación, la de sus lectores.
14 nov 2011
Los mandarines
¿Cuántas veces te ha pasado esto? Estás en un establecimiento comercial, sea un restaurante o una tienda o un museo; también vale como ejemplo un avión. La comida, la mercancía, los cuadros, el viaje te resultan tan acordes a lo que de ellos esperabas, e incluso mejoran tus expectativas, que no eres consciente de que detrás de la puesta en escena, que piensas ha sido ideada para ti y para gente como tú, hay recursos bien empleados y una organización que funciona. Disfrutas una experiencia que escapa a la crítica porque ni siquiera sabes que la estás disfrutando.
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