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20 jun. 2010

Las escrituras

Seidu(na), una introducción

En sus orígenes, Seiduna fue el Amo de la Montaña, Señor de Alamut, líder de los Hassassin, expertos en asesinar poderosos, rey de la Montaña, enemigo de los persas, creador de sueños, embaucador lisérgico, ente indefinido, contrincante de la tiranía sobre las masas, defensor del Más Allá.

Seiduna fue también un nick, un pseudónimo, un avatar, la extensión cibernética de un pensamiento inaprensible, alucinación providencial de una mente individual, la creación de un grupo de pensadores de élite, la afirmación de una individualidad proteica que evoluciona en el ciberespacio, una duna que cambia de sitio, hombre de arena reconstituido, que resucitó al tercer día y está entre los vivos y los muertos, esa tierra de nadie y de todos, ese limbo multidimensional adonde también van los rebeldes de pensamiento, los magos de la palabra, los activistas de las obras, los coleccionistas de insultos, las ovejas descarriadas, las ovejas negras.

Pero Seiduna también fui yo. Seiduna fue mi hermano gemelo, engendrado treinta y tres años después de mi nacimiento para eclipsarme en este mundo. Para ocupar mi sitio en este otro mundo. Para enviarme a la cara oculta de mi yo y convertirse en mi alter ego visible. Desde esa cara oculta Seiduna recibiría pensamientos, poemas, mensajes, órdenes. Expresaría opiniones, adoptaría posturas, se contradeciría a sí mismo y desnudaría el alma de los demás, de la otredad diletante y abyecta. Después Seiduna evolucionaría hasta convertirse en maestro del disfraz, en creador de cortinas de humo, experto escapista, mostrador de las vergüenzas del vecino, profesional del sonrojo ajeno. Efervescente hasta la explosión pero también inadecuado, impropio, improcedente, intruso, indeseado, indeseable, innombrable, expulsado, separado, prohibido. Todo eso y también imposible de olvidar: inolvidable.

Indeleble.

Levantad, carpinteros, la viga del tejado (historia de una pasión)

La Providencia me dio los medios y me señaló el camino. También la recompensa: por cada alma que, por mis acciones, asiera la duda, mil días sin noches me serían entregados y a aquellas almas la casi eternidad. Para ello tendría que disfrazarme. Actuar de incógnito pero sin esconderme. Soportar el escarnio y aguantar con las heridas abiertas. Una vez conseguida la duda de una, dos almas, entonces inmolarme. Hacerme el sepuku. Y avisarlo. A los cuatro puntos cardinales, que son tres: norte y sur.

Después escribirlo. Explicarme. Y entre esas palabras, de nuevo, esconder el futuro. Y después actuar. Buscar nuevas dudas. Sembrar más semillas. Germinar en mi reverso. Crecer cada día mediante poesía rimada, inspiraciones libres, con cadencia, sin ritmo aparente. Silenciosamente hasta estallar de nuevo.

Y después vuelta a empezar.

Hechos (1)

Las burbujas de la Coca-cola, por Riendick Nopussy




Riendick no es una mujer, y tampoco un hombre. No es una cosa ni la otra porque Riendick Nopussy no existe. Es pura invención de otra invención. Es la metáfora de una postura. Una carga de profundidad disfrazada de criptograma. Una oscuridad a punto de desvelarse.

Nace en un lugar de padres extranjeros en éste y marcha a un tercero. Nopussy es hijo de la incestuosa unión entre Seiduna y yo, ninguno de los dos pertenecientes al mundo para el que su hijo fue creado. Entonces Riendick se marcha a un paraíso que no existe, como el Más Allá que el originario Seiduna prometía a sus hassassin. Allí, Riendick Nopussy escribirá en el más breve período de tiempo del mundo la que será su única obra, Las burbujas de la Coca-Cola. Unas burbujas que deberían haber estallado cuando la botella fue frotada tres veces y aquéllas expelidas al exterior. Pero no sucedió así porque sus descubridores no entendieron lo que los padres del autor quisieron decir con la obra de su asexuado hijo. Una fatalidad que llevaría a la muerte a uno de sus padres, el más joven de los dos. La desgracia siempre se ceba con los mejores.

En la única obra de Riendick se narra una utopía social. Un cambio ontológico que al final sería incomprendido por aceptación en exceso. La protagonista muere de éxito y anticipa así la desaparición de su creador. Reunidos en el templo, los lectores, que dicen leer pero se mienten a sí mismos, no comprenden y sentencian una muerte al amanecer del último viernes del solsticio de primavera.

Ser prohibido, caer en el olvido. Después, a lavarse las manos.

Hechos (2)

El asalto según Hassan Maled, por Hassan Maled




Pero antes hubo que afirmar aquella sentencia con menos disfraz, con un menor insulto a la escasa inteligencia. Con algo más explícito. Ser más burdo para así ser comprendido. Dos más dos son cuatro, o mejor, uno más uno son dos. Así más fácil. No vaya a ser que. A ver si así sí. Es que no me he explicado bien.

Hassan Maled es cabrero y participó en un asalto a una isla sin importancia real. Una isla casi imaginaria. Geografía virtual. El nombre de Hassan proviene de la unión de los sintagmas Ha (ja, onomatopeya de carcajada) y Ssan (deformación arábica de -san, tratamiento japonés), resultando la traducción castellanocastiza en ja-san, o señor de la carcajada. Y su apellido Maled es simple conjugación imposible del epíteto anglosajón male (macho) verbalizado, lo que equivaldría a decir ‘machada’.

En El asalto según Hassan Maled, Hassan Maled hubiera narrado cómo, para ser desalojado de aquella isla virtual, hubieron de emplearse a fondo los detentadores del poder en la misma con destructores, fragatas, aviones de combate y centenares de soldados. El maltrato recibido, en contra de lo que las fuentes oficiales y la prensa difundieron posteriormente. Las absurdamente patrióticas reacciones de los súbditos del otro país ante tamaña ridiculez por parte de Hassan Maled y sus cinco amigos.

Y así, Hassan anunciaba, en la caída de la noche del jueves previo a aquel viernes, cómo serían expulsados él y su creador y su asexuado hermano: con gran artificio y exceso de cañones y publicidad y patrióticas reacciones por parte de los súbditos de la dictadura de la ramplonería y la gazmoñería, de los enemigos del pensamiento, de las palabras y de las obras. Mediante juicio sumarísimo sin opción a abogado defensor.

Una tropelía cometida atropelladamente por una farisaica camarilla de iletrados bolmans.

Yearten (see Uncyclopedia)

To be continued but no more here. Seek on the net and may the force be with you.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola seiduna: Temo que cuando te pones críptico las ovejas no te entiendan. Me gusta la foto de las cabras triscando. Como ésto va de animales , te cuento: Hoy mirando en la colección (incompleta) del Viejo Topo encontré unos consejos de Borges para una obra a cuatro manos. Si estás interesado en leerlo puedo enviártelo

Bolmangani dijo...

Hola oveja (black). Estaré encantado de explicar lo que se me requiera, faltaba más. Aunque sospecho que tú precisamente hayas entendido todo e incluso más que todo. Respecto de Borges, siempre es bueno volver a saber de él. Vengan esos consejos, en mi perfil tienes mi dirección de correo.

Saludos.

P.S.: Ahora ya no soy Seiduna. Ese doble falso fue momificado y enterrado junto a su tesoro y sus sirvientes. Ahora puedes llamarme Bolmangani, o Bolman, o tú, o como más te plazca y divierta, pues sobre todo para esto último estamos.

Anónimo dijo...

JORGE LUIS BORGES.
DIECISÉIS CONSEJOS PARA QUIEN QUIERA ESCRIBIR LIBROS.
Adolfo Bioy Casares, en un número especial de la revista L´Herne, cuenta que ,hace treinta años,Borges , él mismo y Silvina Ocampo proyectaron escribir a seis manos un relato ambientado en Franciay cuyo protagonista hubiera sido un joven escritor de provincias. El relato nunca fue escrito, pero de aquel esbozo ha quedado algo que pertenece al propio Borges: una irónica lista de dieciséis consejos acerca de lo que un escritor no debe poner nunca en sus libros. Ahí va ese curioso inédito borgiano.
" En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o personajes famosos. Por ejemplo, describir las misoginia de Don Juan, etc.

2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, borges y Bioy Casares.

5. En las poesías, situaciones y personajes con los que pueda identificarse el lector.

6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

7. Las frases, las escenas intencionalmente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea,el ambiente local.

8. la enumeración caótica.

9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable:Proust

10. El antropomorfismo.

11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerda la de otro libro. Por ejemplo, el Ulises de Joyce y la Odisea de Homero.

12. Escribir libros que parezcan menús, álbunes, itinerarios o conciertos.

13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.

14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.

15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:

16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastía, la ausencia de pederastía, el suicidio. "

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Para los Santo Tomases que duden de la Autoría del Texto lo podran compulsar en El Viejo Topo Nº 20 Mayo 1978 pag.73

P.D. Te lo dejo aquí , pues me gusta este hilo, ya sea que lo entienda o lo malinterprete, me gusta de todas las formas.

Bolmangani dijo...

Es decir, no hacer todo lo que hacemos o deseamos que hagan otros porque si no nos gustaría ese cuento, esta novela, aquel poema.

Se me está ocurriendo un juego que será mi próximo post. A ver si esta tarde, lo más tarde mañana, lo pongo, propongo.

Gracias por la lista.

Anónimo dijo...

Hola tu, llevo unos días preguntándome qué puede significar el que entre tus obras preferidas se encuentre "la fea burguesía", entiéndeme , no le quito mérito, pero en ella Espinosa todavía no se había encontrado; a mi juicio es una novela demasiado influída por la colmena, y lo que es aún peor por la propia fealdad del asunto. En este punto sí que es fiel a sí mismo y al tema tratado. Digo esto porque Miguel en "Escuela de mandarines" consigue , de una sola tirada de dados, codearse con la Celestina , el Quijote y Rayuela. Y esta oveja no concibe eulogio más alto en lo que a prosa castellana se refiere. Espero que tus razones para preferir "la fea burguesía" se limiten a que aún no conoces la "Escuela". Disculpa la sincera agresividad de mis palabras, pero cuando no entiendo algo me gusta preguntar, e incluso , como ves, rompo el tabú newtoniano de "hypótheses non fingo".

Bolmangani dijo...

Acertaste, Burt L. Y no hay necesidad de disculpas. No he leído Escuela de Mandarines por un motivo mu tonto mu tonto: sólo lo he encontrado en la Biblioteca Provincial de Sevilla, adonde me acerco cada 15 días para devolver y proveer fondos. Pero el ejemplar de allí está hecho mistos. Se ve que voy a tener que buscarlo en lance y comprarlo cuando se ponga a tiro. Todo sea por borrar algo más mi ignorancia.

Se agradece el tirón de ovejas, de orejas.

Anónimo dijo...

No puedo ni contradecirte ni aprobar tu criterio, por un lado cuanto menos se compre de Alfaguara mejor y por otro lado el valor de una obra de arte no tiene precio. Así pues estamos como el borrico de Buridano. No sabemos que placer queremos saborear primero: el de la Venganza, no comprando en Alfaguara, o,el desinteresado placer de disfrutar en propiedad de una gema del Parnaso.

Anónimo dijo...

Hola. Veo que tienes una cronopio chiquita, espero que crezca lozana, de momento se la ve muy preocupada por la salud de los alimentos, lo que me parece muy buena señal. Quien de porquerías se alimenta o de malhechores se acompaña, no puede entender lo delicado que es el crecimiento de los cronopios. En el planeta de los simios hay un buen ejemplo de ésto.Perdón, quise decir mal ejemplo. Vaya , me estoy haciendo un lío , lo que hay en ese abracadabra es un mal ejemplo de cronopio y un buen ejemplo de lo que le ocurre a un "cronopio" que no se preocupa ni de sus alimentos ni de sus compañías.

Anónimo dijo...

hola, estoy leyendo Providence, voy por Cristal Líquido, esta parte me está flipando. El juego con El Don Apacible me parece alucinante y lo que es aún mejor, los distintos tipos de comentarios que hacen los críticos a la obra, esos me recuerdan párrafos de "Un tal Lucas" , por cierto de lectura obligatoria, todo lo de ese tipo es "obligatorio". En concreto me refiero a " Texturologías".
Volviendo a Cholojov también me recordó el párrafo de "Navegación de cabotaje" en el que el inmortal autor del primer capítulo de "Tieta de Agreste" comenta la contradictoria, aparentemente repugnante, vida criminal de Cholojov. Mi impresión sobre este punto es la siguiente: dado que "El Don apacible" es una obra de Arte y por tanto de Verdad , su autor, que vivia en un mundo donde la verdad no tenía cabida, optó por disfrazarse de colaboracionista, sin tener ningún escrúpulo en denunciar a otros colaboracionistas que no tenían , ni por asomo , tan buenas razones como él para serlo(colaboracionista), sólo de esta forma , a mi entender, pudo el autor ver publicada su obra y mantener a salvo su vida.
P.D . De Goethe hablaremos otro día.

Bolmangani dijo...

Hola, oreja ovetense, u oveja oretense (sabrás perdonarme, ando leyendo al glosador de Bustrofedón), este rincón se nos quedó un tanto atrás. Yo pasé página, además. Los libros me gusta abrirlos yo, no que me los abran, desde luego sí que me los indiquen y me los comenten y me los ayuden, como tú bien haces con nuestros varios Amados.

A mi cronopio le gustán los helados, sí, sobre todo de fresa o frambuesa e italianos o alemanes.

No estaría de más que fueras ofreciendo tu visión de Providence en su reseña. Nos haría ilusión a los demás famas y cronopios.

Saludos.

Anónimo dijo...

Dos horas me costó el otro día encontrar el bustrofedón en el Libro- estaba demasiado cerca del final. Descarté de mano que pudieras referirte al Cuarteto de Alejandría- leído y anotado en la casa de Pola Paris- aunque Balthazar creo que lo usaba en sus cartas. Estaba seguro de que tenía que estar en el Libro pero una asociación esclava me confundía, era la siguiente:" y eso me condena al silencio aparte de que como soy célibe y castonanista no me queda más exutorio que el soliloquio, aparte del watercuaderno donde de cuando en cuando defepongo uno o dos sorescriptos". Pues eso, si, como sagazmente deduje del bustrofedón , estás leyendo el Libro de Manuel suerte y cuidado con el toro que anda suelto por sus páginas, recuerda que al principio se establece una distinción entre la confusión y los confusos.

Bolmangani dijo...

Pues era más simple, pero como soy contradictorio es normal (obrigado) que no se me entienda. Por glosador de Bustrofedón me refería a Guillermo Cabrera Infante, que en Tres Tristes Tigres subjetiviza el término en un personaje, en la mayoría del texto ausente pero recordado por otros tigres mediante sus malabares con el léxico.

Sería lógico pensar que Tres Tris... (publicada en 1964) fuera inspiradora (entonces una metareferencia) de ese algo final de El Libro... (de 1973), obra ésta que leí con menos años mientras que aquélla fue terminada hace un imperdonable rato. Siempre hubo prioridades, efecto de la imposible ubicuidad de las mentes, de las manos que sostienen un libro y de los ojos que descifran sus letras.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Vaya , se pasó de lista la oveja. Es un defecto que tiene desde que nació, la puñetera oveja sabihonda. unas veces acierta y otras mete la pata- hay que tener en cuenta que como tal (oveja) tiene el doble de patas que el común de los bípedos, lo que multiplica por dos la probabilidad de meterla ( la pata)

Bolmangani dijo...

Ya somos dos. Hay un bonito adjetivo para eso en inglés: smart-assed, es decir: culo listo adjetivizdo con la raíz -ed. Pynchon se lo autoadjudicaba en su introducción a la reedición de Slow Learner. Un honor, entonces, ser smart-assed, o sabihondo.
Ahora diría que es old hand, o perro viejo.

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